lunes, 31 de mayo de 2010

Añejar antes de actuar

Después de la tempestad viene la calma.

Lo mismo se vuelve necesario cuando uno recibe todo un aguacero de información. Es necesario detenerse un momento para digerir los datos, analizarlos, memorizar los que se consideran necesarios para luego darles ese toque personal. De lo contrario tanto bien, tantos datos, tanta información queda abandonada entre neuronas, venas, arterias y conexiones cerebrales. Dejando todo sin ni una consecuencia.

Esto no solo es necesario con la información. Lo es más y sobre todo con los dones de tipo espiritual. Hay días en los que Dios brilla por su ausencia. Y otros días en que nos deslumbra su abrumadora luz. En ambos Dios está siempre presente, pero algunas veces de manera diferente.

Lo importante no es tanto la forma de estar de Dios, sino mi forma de estar ante Dios, mi actitud. Puedo dejar pasar todas esas gracias como pasa el viento por entre las ramas, sin dejar ningún fruto. Pero también puedo recibir cada don, dejarlo reposar, reflexionar, meditar para más adelante ACTUAR.

Hoy he recibido mucho, sobre todo en estas últimas horas. He decidido almacenar todo esto en barricas, bajarlas al sótano del corazón, dejarlas reposar y en un par de días sacar el vino nuevo y dárselo a probar.

Esperar, reflexionar, asimilar... para luego actuar. Esto es lo que he aprendido hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

Espesa marea "juvenil"

Hace ya 18 días que no escribo en este Blog. Esto no quiere decir que no haya podido dormir, ni mucho menos que no haya aprendido algo. Todo lo contrario: mis sueños han sido más largos, pues no me he desvelado escribiendo; y lo que he aprendido ha sido tanto que no me he dado el tiempo para resumirlo en unas breves líneas.

Creo que más bien me dejé llevar por esa espesa marea "juvenil" que ahoga hoy a muchos de mis contemporáneos. No es una marea roja que inevitablemente se hace notar, ni mucho menos un tempestuoso y ruidoso tsunami. Es la tenue y silenciosa marea de la mediocridad, la indiferencia y la monotonía.

Hace apenas un mes inicié el Blog lleno de ilusión. Quería compartir mis ideas, dar a conocer mis pensamientos sobre este y otro tema; aportar esa gotita de bien en medio del inmenso océano de males. Cada noche me sentaba frente a mi computadora deseoso de compartir las reflexiones del día: las leía y releía; las retocaba; las cambiaba; borraba y volvía a escribir. Poco a poco esa ilusión la fui dejando morir y me fui empapando más y más de esa terrible marea de nuestro siglo.

Pero éste fin de semana tuve la oportunidad de recordar el motivo inspirador de este Blog. Ese medio completamente ajeno a mi, que me llevó a poner en práctica lo que desde hace tanto tiempo había pensado y no me había dado la oportunidad de hacer. Se trata de una película: Julie & Julia. No me inspiró el hecho de cocinar, aunque me encanta; ni mucho menos escribir un libro de cocina. Me inspiró el verdadero deseo de aprender cada día algo nuevo: de mis acciones, de las personas, de mis errores, de los diferentes acontecimientos, de todo lo que día a día Dios me permitía vivir. Me inspiró la ilusión de poder aportar algo nuevo y diferente a este mundo cansado y agobiado por el mal y tanta pasividad. Me inspiro, también, el hecho de poder cada día marcar la diferencia consciente de que ninguna de mis palabras, gestos o acciones es INDIFERENTE. Todo ayuda o desayuda; mejora o empeora; engrandece o empequeñece.

Una película sirvió para comenzar esta aventura. Quizá nunca lo sepa el director, ni el productor, ni siquiera alguno de los actores. Pero en mi marcó una diferencia; empujó un proyecto por meses atorado; me hizo ser mejor. En este sentido la lección es clara: el mundo entero está en mis manos. De mi depende hacerlo mejor; de ti depende hacerlo mejor; depende de todos. ¿Qué vas a hacer hoy?

18 días me llevó aprender esta lección. Ahora si en paz... YA ME PUEDO IR A DORMIR.

¿Vivo o Funciono?

Hoy todos viven obsesionados por el tiempo. Vemos relojes por todos lados: los tradicionales en cada muñeca, en el coche, en los teléfonos celulares, en las computadoras, en las neveras, en los espectaculares... casi cada rincón de la ciudad nos recuerda que el tiempo pasa y que TENEMOS que aprovecharlo al máximo.

Esta obsesión por el tiempo muchas veces hace que nos olvidemos de lo esencial. Y ahí vamos caminando por el mundo cual máquinas, cumpliendo funciones: terminar un informe, hacer un ensayo, sacar tantas copias, acomodar tantos anaqueles, cumplir determinados pendientes. Por todos lados nos persiguen los objetivos que TENEMOS que cumplir antes de que las manecillas del reloj nos pillen.

Algunas veces estamos más pendientes del pasar de las manecillas que del pasar de las personas a nuestro alrededor. Nos preocupan más las metas que el bienestar de los que nos rodean. Nos asombra más contemplar cómo se van agotando los días del calendario que los hermosos atardeceres con los que cada uno de esos días concluye. Para qué perder el tiempo observando, TENEMOS muchas cosas que hacer.

Hacer, hacer, hacer, y más hacer y seguir haciendo. Parece que toda la vida sirviera para hacer y no precisamente para vivir. Malditos relojes que nos persiguen. Maldito el tiempo que no nos deja en paz. Maldito sea el quehacer, el TENER que...

Como siempre terminamos echándole la culpa al otro, en este caso al tiempo. Pero... ¿Es realmente el reloj el culpable o acaso sus manecillas?

Tú eres el que corre, el que se acelera, el que se estresa, el que deja de disfrutar, el que se pierde las maravillas que cada día trae consigo, el que no se detiene ni un segundo a disfrutar... por que TIENES que aprovechar el tiempo.

Hoy aprendí que el tiempo se hizo para mi, para disfrutarlo, para sentirlo, para VIVIRLO y no simplemente para funcionar, menudo descubrimiento: NO soy máquina, SOY PERSONA.

Ahora si... no me desconecto... sino que como persona, YA ME PUEDO IR A DORMIR.

domingo, 30 de mayo de 2010

Una clase diferente

El miércoles pasado tuve una experiencia diferente y que núnca había vivido. Doy gracias a Dios por haberme dado esta oportunidad y por haberme permitido aprovecharla.

Tuvimos nuestra tradicional clase del miércoles a las 7 de la mañana, en esta ocasión con la peculariedad de ser semana de exámenes. Llegué al salón de clase, saludé al profesor, instalé mi lab y me dispuse a tomar la clase. Habían pasado unos minutos y ahí estaba el profesor en su escritorio y yo. En un momento llegarán los compañeros, pensamos, continuó la clase. Media hora ya había transcurrido y ninguna otra silla se estaba ya calentando. El tema de la clase se desvió por completo y tuve la oportunida de vivir en carne propia una experiencia del tipo de la película del Estudiante: pude tener la dicha de enriquecerme de la experiencia y conocimientos acumulados en una cabeza que peina ya plata.

Los temas versaron casi sobre lo mismo: nuestra sociedad, que como siempre nos preocupa. Casos por aquí, casos por ahí… la conclusión era siempre la misma: el problema es la ingente individualidad en la que vive la gente “moderna”. Una individualidad en donde el que vale soy yo, luego yo, luego yo y ya al final, de nuevo yo.

No habían pasado ni un par de horas y el ejemplo se escribía delante de mis ojos: me puse a leer en las mesitas que se encuentran en el pasillo central. Estuve en una mesa “solo” cerca de hora y media. Pasó un primer jóven y sin ton ni son se sentó en la misma mesa: ni una palabra, está un rato, manda un mensaje por celular y se levanta. Yo solo observo. Llega un par de amigas y se sienta en la misma mesa: ni una palabra, se acuestan en las bancas, leen sus mensajes de texto, chismean un rato y se levantan. Yo solo observo. Otro jóven se sienta en la misma mesa: ni una palabra, audífonos y cigarro en mano, contempla el horizonte a través de sus ojos cansados, medio piensa un rato y se levanta. Yo solo observo. Fácil como 10 personas se acercaron a esa mesa, mi mesa, ni una palabra, cada quién en su mundo, en sus cosas, en su Yo. De nuevo vino a mi mente la reflexión matutina de ese mismo día: individualismo. De ahí, justo de ahí… se desprenden los matrimonios rotos a los dos meses, la falta de tolerancia, las guerras, las divisiones, etc…

De nuevo se hace presente el compromiso, en esta ocación de boca de la “Sirenita”: Si quieres enseñar a amar, hay que enseñar a darse”. Este es el paso que hay que dar, el primero para iniciar el camino y sin el cual ningun camino puede llegar a buen término.

Ése día en mi horario tenía programadas 3 clases, pero asistí a 4. La extra es la mejor de todas las clases: la que se da en la vida misma, la vida ordinaria, la vida que igual camina por los pasillos de nuestra universidad.

Un nuevo amanecer


En medio de la gran desorientación que pasea hoy en nuestro mundo; en medio de la confusión que parece imperar en la mente de tantas personas especialmente jóvenes; en medio de la gran desesperanza que muchas veces se respira; en medio de la gran oscuridad en la que parece ahogarse nuestro mundo; a lo lejos, más allá del horizonte, donde el cielo y la tierra se acarician surge un tenue y constante resplandor; no se trata de un nuevo orden, sino el mismo orden pensado desde antiguo; no son ideas nuevas, sino las mismas que siempre han estado latentes en el corazón humano; no son teorías nuevas, sino las úncias que verdaderamente rigen al ser humano; como es común en Dios, no se trata de algo rimbombante: es el fuego abrazador del único y verdadero amor, SU AMOR.

Cero que esta es la Teología del Cuerpo. Asi la veo venir, asi voy sintiendo lentamente su presencia. Como el amanecer en donde poco a poco va subiendo el sol y sin darnos cuenta termina iluminando todo el firmamento y calentando toda la faz de la tierra. No podía surgir en otra época, ni en otras circunstancias, sino como parte de este nuevo caminar de la historia, sino como parte de la nueva EVANGELIZACIÓN.

Redmiensionar el cuerpo, el amor, la persona, la sexualidad, la donación y todas esas características que nos hacen humanos y que nos hacen vivir la gradeza de nuestra humanidad. Esto viene a aportar en el marco de la Nueva Evangelización, redescubrir la gradeza del hombre, como corona misma de la creación. No un hombre técnico, no un hombre sabio, no un hombre erudito, sino ese hombre que AMA.

Me llama todavía más la atención el caudal que el autor de la antigua y nueva creación ha querido elegir para dejar correr todo este rio de gracia y de verdad: los laicos. Núnca como ahora han jugado un papel tan crucial tanto en el mundo como en la Iglesia. Y en esta época suprema de su vocación reciben el nuevo mandato misionero. No serán nuevas teorías las armas, ni erudiciones, ni fórmulas raras y complicadas sino el hombre mismo, sus facultades bien integradas, su capacidad de amar bien orientada, su vocación de servicio y donación al otro, en definitiva, una verdadera visión y entendimiento de si mismo.

Hoy el llamado del Papa Juan Pablo II en la Familiaris Consortio se extiende, se hace más amplia y abarca justo aquello que más necesitamos como personas: Familia sé lo que eres, Matrimonio sé lo que eres, PERSONA sé lo que ERES. Ésta es nuestra misión!

Leyenda


La película “Soy Leyenda” trae a consideración muchos aspectos muy interesantes sobre el mundo en el que vivimos hoy. Algunos de estos aspectos resultan evidentes a nuestra vista y otros tantos se encuentran ocultos en el suceder de las imágenes. Yo me quisiera detener en un aspecto que presenta la película el cual sin darnos cuenta poco a poco nos fue envolviendo y que de alguna forma estuvo presente en nuestros comentarios.

Desde que se explicó la forma en la que se iba a llevar a cabo la tarea nos organizamos de la siguiente manera: por un lado los que iban a observar a los hombres (las personas) y por otro lado quienes iban a observar a los “zombies”. Sobre las personas, no hay ni un solo problema; pero sobre los “zombies”?

Con esta denominación, creo que pasó algo semejante a lo que sucede con mucha frecuencia en nuestra sociedad. Vemos a personas diferentes a nosotros, por su forma de vida, creencias, costumbres; que incluso han pasado por circunstancias diferentes a las nuestras, algunas más afortunadas que otras, y en seguida nos damos la libertad de etiquetar. Muchas veces nos olvidamos de que independientemente de la sitación actual, pasada o futura; interna o externa una persona es siempre persona.

En el caso de la película, nos encontramos con seres humanos infectados por un extraño virus nacido de la soberbia misma del hombre. Este virus actuó violentamente en las personas dejándolas reducidas, casi sometidas, a sus más bajos instintos. Las facultades específicamente humanas fueron las más afectadas quedando casi imperceptibles. Pero no solo lo interno se sufrió alteraciones sino incluso su estado físico quedó verdaderamente desagradable. No obstante, eran personas.

Estos mismos efectos podemos verlos ocacionados muchas veces por la droga, el alcohol, el cigarro, la adicción desenfrenada al sexo… y podemos encontrar en esas personas viciosas con una mente nublada y una voluntad completamente desfigurada. Incluso su físico puede llegar a quedar desfigurado y deforme, pero no obstante son persona.

Si algo he aprendido al estudiar y leer sobre teología del cuerpo ha sido justamente ese reconocimiento de cada individuo como persona. No solo como unión de cuerpo y alma sino como ese ser completamente amado por Dios. Algunas veces es más dificil que otras pero asi es el misterio del gran amor de Dios. Esto he aprendido y esto quiero aprender en este curso: a AMAR.

martes, 16 de marzo de 2010

¿Qué diferencia tiene con la realidad?

Como parte de una materia analizamos la película "The Truman Show" (1998). Comparto en este espacio lo que aprendí.

Aceptamos la realidad del mundo que nos presentan”.

Y esa realidad se ha convertido en la única y abosluta realidad. Vivimos inmersos en ella y muchas veces sin ni siquiera reflexionarla. Creo que lo que se nos presenta en esta película no es solo producto de la imaginación del escritor, sino, desgraciadamente, un verdadero reflejo de nuestra sociedad.

Los slogans, los espectaculares, los anuncios en la radio y la televisión nos van presentando un mundo que no necesariamente va de acuerdo con un mundo verdaderamente humano. Y no solo lo presentan, sino que de forma sutil y delicada van imponiendo criterios y modelos de vida que no solo llegamos a aceptar como buenos sino que incluso vivimos como si fueran la única forma posible de vivir. Sin darnos cuenta vamos “aceptando la realidad… que nos presentan” y la vamos haciendo nuestra.

Que triste es ver al hombre completamente manipulado por el mismo hombre. Aquello que le es más propio y que tanto “defiende” le ha sido arrebatado: su libertad. Vive a expensas de un “Cristof” que controla su mundo: lo que debe ver, lo que debe oir, lo que debe sentir, lo que debe pensar, lo que debe vivir. Y no de forma esporádica y repentina sino como parte de un guion bien pensado destinado solo a “entretener”, como si esto fuera lo más importante. ¿Dónde queda el amor, cuando no hay libertad? ¿Cómo es posible amar, donde no hay intimidad? ¿Qué puede llegar a ser el amor, cuando impera la manipulación? Todo al fin y al cabo viene terminando en una pantomima, una simple serie de televisión que toma lugar en el escenario inmenso de la vida. Esto, ¿Qué diferencia tiene con la realidad?

Todo esto me lleva a seguir el ejemplo de Truman. Vencer los miedos, como lo puede ser el mar. Romper las reglas de esta forma de vida impuesta, cambiar los diálogos, las secuencias, las rutas. Romper con la monotonía. Atreverme a ser diferente, tomar mi barca y navegar contra corriente. Pueden venir vientos fuertes, olas muy grandes, dificultades tormentosas. Quizá al final del camino me encuentre con un cielo de cartón y una puerta en la cima de unas escaleras. Pero habré vivido una vida verdaderamente humana: libre, en la búsqueda del bien y la verdad.

Esto es lo que aprendí hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un verdadero maestro

En esta ocasión te hago unas preguntas:

1. ¿Cuándo fue la última tarde que saliste a jugar un partido de foot ball con tus vecinos?
2. ¿Cuándo fue la última vez que contemplaste un atardecer?
3. ¿Cuándo fue la última vez que pasaste horas platicando con alguno de tus hermanos?
4. ¿Cuándo fue la última vez que saliste a tomar un café con un amigo?
5. ¿Cuándo fue la última vez que caminaste tranquilo por tu colonia?

¿Cómo fueron tus respuestas? ¿Fue hace mucho? ¿Fue hace poco? ¿Por qué? Reflexiona...

Ahora pregúntate:

1. ¿Cuándo fue la última vez que revisaste tu "mail"?
2. ¿Cuándo fue la última vez que entraste al "face"?
3. ¿Cuándo fue la última tarde que pasaste jugando con la computadora?
4. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste una compra por internet?
5. ¿Cuándo fue la última vez que actualizaste la música de tu iPOD?

¿Hay alguna diferencia con las primeras preguntas? ¿Qué te hace pensar? Ve sacando conclusiones...

Definitivamente, ¡Cuánto tiempo perdido! Lo que aparece en las últimas preguntas, no tiene en si mucho de mal, pero cuánto nos hace perder: cuánto tiempo, cuántos momentos, cuántos encuentros, cuántos conocimientos que hubiera podido aprender.

El verdadero aprendizaje no se da en las máquinas, ni en los libros, ni en la web... sino en las personas y en el contacto directo con la creación. No es en el chat, ni en el face, ni por medio de un mail... sino en el encuentro real de corazones.

Puede ser breve, puede ser sencillo, pero en pocas palabras esto es lo que aprendí hoy. Ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

martes, 23 de febrero de 2010

El rompecabezas ordinario de hoy

Comenzar un nuevo proyecto por lo general nos entusiasma. Sabemos que puede ser difícil y que pueden haber contrariedades, pero hasta eso mismo nos emociona. Con espíritu emprendedor, hacemos planes, diseñamos estrategias y una vez que todo ha sido contemplado extendemos las velas y nos embarcamos rumbo a la aventura.

Esporádicamente aparece una contrariedad, la superamos. Una dificultad, la brincamos. Un momento difícil, lo sobrellevamos... pero cuando nos damos cuenta que hay que trapear diario la cubierta, lavar cacerolas, remendar las velas y cumplir con todas esas pequeñas piezas que forman parte del rompecabezas ordinario de la vida... de repente nos encontramos diseñando una nueva travesía, sin haber terminado la anterior. Perseverar, qué difícil es perseverar.

Dicen por ahí que "un hombre vale lo que vale su voluntad". Y éste valor se obtiene analizando no precisamente cuántas obras has comenzado, sino, sobre todo, cuántas has terminado, a cuántas has dado un verdadero seguimiento.

En estos días en los que he estado ausente, es lo que he podido aprender. Cuando los medios son fáciles, qué simple y sencillo es cumplir. Cuando las cosas se complican, cuando los medios se van ocultando entre las ramas, cuando las nubes nos impiden disfrutar la luz del sol; ya no es tiempo de cumplir, es tiempo de luchar. Buscar los medios, hacer que las cosas sucedan, trabajar: tomar el machete y quitar las ramas; tomar un abanico y ahuyentar el humo; tomar una vela e iluminar la oscuridad. Luchar y dejar de descansar.

La travesía de esta semana no fue por mar, sino por tierra. Me tocó hacer nuevos caminos, quitar ramas, quitar maleza, picar piedras, escarbar y escarbar. El resultado un cofre sucio y casi descompuesto que poco a poco ante ustedes quiero abrir y compartir así el tesoro que misteriosamente oculta.

Por el momento me quedo con la misión de hoy: PERSEVERAR. Ahora si, YA ME PUEDO IR A DORMIR.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Hoy tengo el HOY

Ayer ya pasó.
No puedo hacer nada.

Mañana, ¿llegará?.
No lo puedo saber.

Solo tengo el hoy. Hoy puedo aprender. Hoy puedo ser mejor. Hoy puedo conocer a más personas. Hoy puedo comer. Hoy puedo ayudar. Hoy puedo detenerme a platicar. Hoy puedo sonreír. Hoy puedo dar. Pero hoy, solo hoy.

El mañana, me causa ilusión. Me emociona. Me permite ver nuevas posibilidades. Se me presenta como la oportunidad para reparar lo que descompuse hoy. Alimenta mi esperanza, mas me resulta incierto. El hoy, lo tengo hoy.

En ocasiones el ayer me causa angustia. Otras veces alegría, risa y hasta añoranza. Me hace revivir momentos hermosos, corajes intensos, experiencias profundas. Pero son ayeres, pasados ayeres. El hoy, lo tengo hoy.

Por qué esperar. Por qué sólo recordar.
Aprovecha el hoy, que HOY, es TODO.

Ésto lo aprendí HOY. Ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

martes, 16 de febrero de 2010

Mi encuentro de hoy

Todos estamos en este mundo para algo. No todos sabemos exactamente para qué, pero estamos, eso en si mismo implica que hay un algo o alguien por el cual estar. Lo mismo sucede con las cosas: una columna está en una casa para sostener un piso superior; una bombilla está en un techo para iluminar un lugar oscuro; una llave está en un lavabo para controlar el paso del agua; una ventana está en una habitación para dejar pasar la luz... todo, absolutamente todo tiene un "para qué".

La diferencia entre los objetos que he mencionado y nosotros; es que el "para qué" de todas las cosas puede ser reducida a uno solo: DECORACIÓN, un simple accesorio; el nuestro NO. Siempre es importante, concreto y trascendente.

La columna puede estar ahí o en cualquier lugar solo por decoración. Lo mismo un foco, una llave o una puerta. Una persona NO. Está ahí o aquí por una razón concreta. Nada de lo que ocurre a nuestro alrededor simplemente sucede por que así sucedió. Todo es parte del mismo misterio: el misterio de nuestra existencia humana.

Cada contacto entre personas: físico, verbal, visual o simplemente gesticular puede ser un acercamiento a nuestra más profunda realidad existencial: ese famoso "para qué" de nuestra vida. Con cada encuentro personal me acerco a la razón de ser de mi propio ser: el otro.

Una mirada, una sonrisa, una palabra, un simple gesto, puede cambiar una vida. Puede ser la razón de ser de mi vida. Podremos tener una misión global para toda nuestra existencia, pero cada día, contiene su misión: está oculta en cada encuentro. ¿La cumplí hoy?

Ésto es lo que aprendí hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

lunes, 15 de febrero de 2010

Pequeño GRAN paso

A lo largo de los años han sido muchos los pensadores que han intentado describir al hombre. Se han escrito largos artículos, grandes libros, revistas y enciclopedias interminables, sin embargo, el hombre sigue siendo un misterio. Uno mismo pasa la vida entera tratando de conocerse y muchas veces apenas y lo logra.

Comencé éste blog con la ilusión de adentrarme un poco más en este misterio. Tengo que confesar que mi imaginación voló muchas veces y me veía sumergido en la inmensidad de este gran oceano, entre sus más recónditos arrecifes y cuevas. Hoy, a siete días de navegación, el enigma que pretendía conocer es todavía más grande y más apasionante.

El hombre, todo un enigma de posibilidad! No importa que tan grande sea el proyecto que intente realizar. No importa que tan lejos esté de la meta. Lo que quiere, lo puede lograr. Una sola cosa le basta: comenzar.

De nada nos sirven tantos dones, tantas capacidades, toda esa aura misteriosa que envuelve nuestra humanidad, si no somos capaces de intentar nuevas cosas y sobre todo comenzar. Este es el pequeño gran paso hacia la eternidad: COMENZAR.

Ésta es la gran lección de la semana, ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

domingo, 14 de febrero de 2010

Amar también es Omisión

El amor solemos relacionarlo siempre con la acción: el que ama hace, acompaña, entrega, dona, comparte, aconseja, regala, compra, marca por teléfono, se preocupa, da, da y da... yo no creo que sea solo así. También le es bueno tener una cierta dosis de "omisión", que no es realmente omisión.

Una omisión es normalmente dejar de hacer algo que corresponde hacer; la omisión a la que me refiero va enfocada a un simple dejar de hacer, pero por amor; dejar que el tiempo pase, dejar decidir a solas, dejar reflexionar, dejar equivocarse, dejar algunas veces caer, dejar volar. Porque amar no es solo hacer, amar también es esperar, aguantar, soltar.

Ama la madre que no vive encima de sus hijos y les deja cometer algún error; así creo que logran una enseñanza mejor. Ama la pareja que sabe dejar reposar un problema para pensar, reflexionar y luego hablar; creo que así más dificultades pueden superar. Aman los padres de familia que saben hacerse a un lado para dejar a sus hijos crecer, desarrollarse, para más tarde dejarlos volar; hacerse a un lado que no significa desaparecer sino inclinarse respetuosos ante el solemne paso de los años, de las etapas, del desarrollo personal de sus hijos hasta reconocer humildemente el momento en el que su misión como padres ha sido cumplida: ahora a ellos les toca correr.

Así Dios mismo ama. En el principio le tocó HACER, 7 días enteros le tomó. Hizo los cielos, la tierra, los animales, las plantas y su más alta creación: el hombre, al cual dotó de razón, voluntad y una gran dosis de libertad. Nos dejó muy claro el camino. Ahora Dios nos ha querido esperar. Siempre está ahí, es verdad, nos ayuda, nos pone los medios; pero nos deja actuar, nos deja caer, nos deja incluso revolcarnos en el lodo, para aprender la lección y poder cumplir así nuestra misión.

El que ama, no solo hace, también DEJA HACER... ésta es la lección del día... ahora sí YA ME PUEDO IR A DORMIR.

sábado, 13 de febrero de 2010

Mujer omnipresente

Creo que dedicar a las mamás un solo día del año es completamente insuficiente. Al menos debería haber una hora diaria, dedicada a estos ángeles. Ésta idea no es nueva, ni es mía pero hoy he tenido la oportunidad de experimentar, al menos en parte, esta realidad.

Pareciera que siempre están ahí, listas para apoyar en cualquier tipo de contingencia. En expectante silencio observando, cuidando y educando, siempre educando. Pareciera que su única labor es ESTAR. Y así es, pero estar en casa, en la escuela, en el super, en el banco, en la plaza, en la fiesta, en el parque, en la calle, en el coche, en el viaje, en todo lugar... y en todos al mismo tiempo.

Mientras su cuerpo espera en la fila del banco, su pensamiento pasea en el salón de clases de uno de sus hijos. Mientras atenta saca las cuentas del super, mastica en su mente un problema que le compartió otro de sus hijos. Parece que nunca descansan. Parece que nunca se olvidan. Parece que solo aman.

En esta semana en que he realizado algunas tareas de "mamá", he podido valorar estas actividades diarias, algunas difíciles y otras cansadas; unas tediosas y otras aburridas, definitivamente diseñadas para un ser dedicado a amar y completamente olvidado de si. ¡Cuánto me falta! Gracias Dios por ésta custodia; gracias mamá por tanto amar.

Muchas lecciones me ha dado mamá, pero ésta es la de hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

viernes, 12 de febrero de 2010

Infinita posibilidad

Sólo por que hoy no hubo luna llena me permití salir de noche para ir al cine. Reinaba la confusión en el pequeño pueblo de Blackmoor por la muerte de un hombre con heridas nunca antes vistas. Entre los ciudadanos, corrían los rumores sobre el autor de los hechos: una bestia, un monstruo o alguna criatura extraña. Entre la muchedumbre se escucha una voz que opina:

"Tiene que ser un humano, para haber provocado tanto mal"

Pueden sonar duras las palabras, pero reflejan un esbozo no tan lejano de la realidad. De todos los seres de este mundo la persona humana es el ser LIBRE por excelencia. Todas las demás criaturas están ineludiblemente sometidas a las reglas de la naturaleza. El ser humano no está exento, pero siempre es libre para elegir. Libre para amar, pero igualmente libre para matar. Es la libertad lo que convierte al hombre en una infinita posibilidad, de bien o de maldad.

Un sólo hombre puede llegar a ser un gran científico que aporte grandes inventos en beneficio de la humanidad; un asesino en serie que cause el terror en una ciudad completa; un empresario honesto que vela por el bienestar de cada uno de sus empleados; un narcotraficante que no escatima muerte alguna con tal de conservar su mercado... y la lista puede nunca terminar. Las posibilidad son interminables. ¿De qué depende? Del uso que le dé a su libertad.

Y la libertad no se ejerce solo en grandes acciones, sino en las pequeñas y ordinarias de cada día. El que hoy mató a 10, antes tuvo que matar a uno. Lo mismo el que hoy ayudó a 10 enfermos, antes tuvo que ayudar a uno. En la vida del hombre, nada se da por casualidad. Yo decido lo que quiero ser con cada uno de mis actos libres.

¿Quiero saber que tipo de persona seré mañana? ¿En 5 años, en 10? La respuesta está en la elección que he hecho hoy.

Ésta es la lección del día, ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

jueves, 11 de febrero de 2010

Absurda pretensión

¿Alguna ves has intentado separar la música del sonido, el azúcar de sus sabor dulce, el agua de su capacidad de mojar? Me parece imposible, y aun así algo parecido he intentado hacer en esta última semana.

Comencé este blog con la idea de plasmar mis reflexiones y pensamientos de cada día, tratando de dejar una enseñanza humana a quienes de cualquier forma accedieran a él. Con enseñanza humana entendía que iba a dejar a un lado cualquier sabor religioso y espiritual, para dar paso a enseñanzas más concretas, más prácticas, más "humanas". Creo que he estado en un error, craso y extraño error.

¿Cómo separar al ser humano de lo que justamente lo hace humano? Su aspecto espiritual.

¿Cómo pretender dejar una enseñanza humana dejando a un lado la característica que le es más propia? La espiritual.

¿Cómo motivar y hacer reflexionar a mis lectores, olvidando a La Motivación y La fuente de toda Reflexión? Dios.

Definitivamente intenté hacer un absurdo. Al menos ya hice la experiencia. Ya nadie me puede contar. Ahora comprendo esa sensación de insaciabilidad con la que terminaba al concluir, leer y releer mis reflexiones. Intentando ser "humano" dejé a un lado al verdadero SER HUMANO: el espiritual. Con esta absurda pretensión arrimaba lo más noble de la persona humana: su capacidad de amar, lo que curiosamente le hace imagen y semejanza de Dios, al que muchas veces pretendemos y hasta nos empeñamos en ignorar.

Ésto no va a volver a ser así. Porque estoy convencido de que lo que verdaderamente da sentido al hombre, no es tener sus objetivos claros, no es contar con una abundante cuenta de ahorros, no es estar seguro de si mismo y gozar de una alta autoestima, no es tener un cuerpo de atleta... lo que verdaderamente le da sentido a su vida es saberse amado y sobre todo, amado por Dios.

A unos cuantos días de su nacimiento, este blog da un pequeño brinco hacia la eternidad, hacia donde tendrá siempre los ojos fijos. Ya no quiero dejar hablar solo al intelecto sino dejar hablar al corazón, que a pesar de sus muchos defectos y miserias, ama a Dios, le busca y quiere ser cómo Él.

Vaya lección del día... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La TAREA de ser amigo

Tarea, tarea y más tarea. La amiga constante de todo estudiante. Siempre está ahí, en alguna de sus múltiples facetas: como ensayo, proyecto, investigación, problema o caso para analizar. Algunas veces es fastidiosa, algunas otras tediosa; muy pocas veces agradable. Pero siempre está ahí. Con frecuencia nos quejamos de ella, la criticamos y menospreciamos, pero nunca nos deja solos. ¡Qué fiel compañera!

En todos mis años de estudio no he tenido ni una sola semana, ni una sola, en la que no haya recibido una visita suya. Siempre me tiene pendiente y se presenta invariablemente retadora. Siempre hay en ella algo diferente: un nuevo look, un nuevo atuendo, una nueva dificultad que me motiva a superar. Ésa es la verdadera amistad. No solo por que siempre está, sino porque además de estar siempre te incita a más. Una verdadera amistad, nunca se puede conformar.

Con frecuencia nos dejamos llevar por malos modelos de amistad: el alcahuete, el que te acompaña en el vicio, el que te incita a "aventuras nuevas", el que te permite flojear. Pero el verdadero amigo, no puede ser así. El amigo de verdad siempre está presente no para acompañarte en la caída, sino para subir a tu lado por la empinada cumbre de la vida. Algunas veces caerás al lodo, es verdad, pero no se dará el lujo de revolcarse junto a ti, por el contrario te levanta, te limpia, te cura y te motiva a seguir subiendo por el camino.

Un buen amigo no solamente está, ese es un compañero. El amigo no solo te acompaña; también te sigue cerca, te aconseja, se preocupa y verdaderamente se involucra en tu enriquecimiento personal. Ésta es la tarea de una verdadera amistad.

Ésta es la lección del día, ahora sí YA ME PUEDO IR A DORMIR...

martes, 9 de febrero de 2010

Ordinariamente EXTRAORDINARIO

Pensé que escribir lo que uno reflexiona diariamente sería una tarea fácil. Según yo, bastaría con sentarme frente al teclado y comenzar a presionar las teclas, dejándome llevar por mis pensamientos e ideas. Hoy me he dado cuenta de que esto no es así... pero aquí estoy dispuesto a plasmar en unas cuantas líneas lo que aprendí hoy.

Para poder comenzar, echo un vistazo atrás. Repaso la mañana, la tarde, la noche y parece que no hubo nada de extraordinario. PARECE, solo parece. Así suele ser lo extraordinario, no es rimbombante ni escandaloso, simplemente es... ORDINARIO.

Vivir, es ordinario. Respirar, es ordinario. Abrir los ojos y ver, es ordinario. Poder mantenerme en pie, es ordinario. Abrir mi refrigerador y encontrar comida, es ordinario. Todo esto me parece ordinario porque así lleva sucediendo los últimos 25 años de mi vida. Pero... ¿sucederá siempre?

Por más común que me parezca el vivir, el solo hecho de existir, de poder estar aquí hoy frente a esta computadora agotado por los quehaceres del día; sólo esto, es algo verdaderamente extraordinario. Pude despertarme y contemplar el sol; sentir el suave fresco de la mañana; saborear una rica comida; experimentar el afecto de mi familia. ¿Qué de ordinario hay en todo esto? Nada.

Hoy pude recordar que siempre hay algo de extraordinario en mi caminar por este mundo, y ese algo se llama: vivir.

Esto es lo que aprendí hoy, ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

lunes, 8 de febrero de 2010

Por fin comienzo hoy...

Me considero una persona de aniversarios, de eventos especiales, de fechas importantes y conmemorativas, y eso es justo lo que seguramente esperaba para comenzar la aventura de escribir mi propio blogg. La idea de compartir mis pensamientos, mis reflexiones, mis ideas, en definitiva, compartirME, es para mi un hecho sumamente importante, por eso este inicio tenía que ser en una fecha asi, sumamente importante. Pero esa fecha no la encontré. La busqué, la busqué y, como decimos en Yucatán, no la busqué. Resignado me hice el propósito de iniciar, como toda dieta y ejercicio: el Lunes, al fin y al cabo solo tendría que explicar en qué consitiría este nuevo proyecto, mis expectativas y la dinámica que iría a seguir. Pero esto no fue asi.

Hoy cumplió años mi papá e igualmente hoy, falleció el papá de una muy querida amiga. La vida… esto es la vida. Unos festejan un cumpleaños más, y otros recuerdan la ausencia de un pariente difunto. Lloramos y festejamos; pero igual comemos, corremos, hablamos, chateamos, estudiamos, dormimos y en medio de mil afanes vamos agotando poco a poco nuestra existencia. Lentamente. Discretamente. En silencio.

Mientras yo plasmo mis últimas ideas del día en este blogg, otros inician el día con nuevos proyectos y posibilidades, otros trabajan para sacar adelante a su familia, otros lloran una desdicha irremediable, otros cantan corriendo felices por el campo. En mil lugares distintos, en contextos diferentes, con ideologías diversas. Todos viviendo esta vida que nos tocó vivir, todos compartiendo este mismo mundo, el mismo aire, el mismo cielo, el mismo mar.

A la vida y a estos dos hombres que cumplen hoy, uno, más años de vida; otro, su meta final, dedico el inicio de este Blogg. No pretendo aportar un profundo conocimiento científico, ni proponer los principios de una nueva ideología, mucho menos difundir complicadas corrientes de pensamiento. Lo que busco es transmitir lo que cada día aprendo, las enseñanzas que cada día recibo, no precisamente de libros ni del salón de clases, sino de la universidad de universidades: la VIDA. Donde están los mejores profesores: las PERSONAS.

Ésta es la lección que aprendí hoy, ahora sí, YA ME PUEDO IR A DORMIR...