martes, 16 de marzo de 2010

¿Qué diferencia tiene con la realidad?

Como parte de una materia analizamos la película "The Truman Show" (1998). Comparto en este espacio lo que aprendí.

Aceptamos la realidad del mundo que nos presentan”.

Y esa realidad se ha convertido en la única y abosluta realidad. Vivimos inmersos en ella y muchas veces sin ni siquiera reflexionarla. Creo que lo que se nos presenta en esta película no es solo producto de la imaginación del escritor, sino, desgraciadamente, un verdadero reflejo de nuestra sociedad.

Los slogans, los espectaculares, los anuncios en la radio y la televisión nos van presentando un mundo que no necesariamente va de acuerdo con un mundo verdaderamente humano. Y no solo lo presentan, sino que de forma sutil y delicada van imponiendo criterios y modelos de vida que no solo llegamos a aceptar como buenos sino que incluso vivimos como si fueran la única forma posible de vivir. Sin darnos cuenta vamos “aceptando la realidad… que nos presentan” y la vamos haciendo nuestra.

Que triste es ver al hombre completamente manipulado por el mismo hombre. Aquello que le es más propio y que tanto “defiende” le ha sido arrebatado: su libertad. Vive a expensas de un “Cristof” que controla su mundo: lo que debe ver, lo que debe oir, lo que debe sentir, lo que debe pensar, lo que debe vivir. Y no de forma esporádica y repentina sino como parte de un guion bien pensado destinado solo a “entretener”, como si esto fuera lo más importante. ¿Dónde queda el amor, cuando no hay libertad? ¿Cómo es posible amar, donde no hay intimidad? ¿Qué puede llegar a ser el amor, cuando impera la manipulación? Todo al fin y al cabo viene terminando en una pantomima, una simple serie de televisión que toma lugar en el escenario inmenso de la vida. Esto, ¿Qué diferencia tiene con la realidad?

Todo esto me lleva a seguir el ejemplo de Truman. Vencer los miedos, como lo puede ser el mar. Romper las reglas de esta forma de vida impuesta, cambiar los diálogos, las secuencias, las rutas. Romper con la monotonía. Atreverme a ser diferente, tomar mi barca y navegar contra corriente. Pueden venir vientos fuertes, olas muy grandes, dificultades tormentosas. Quizá al final del camino me encuentre con un cielo de cartón y una puerta en la cima de unas escaleras. Pero habré vivido una vida verdaderamente humana: libre, en la búsqueda del bien y la verdad.

Esto es lo que aprendí hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

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