domingo, 30 de mayo de 2010

Leyenda


La película “Soy Leyenda” trae a consideración muchos aspectos muy interesantes sobre el mundo en el que vivimos hoy. Algunos de estos aspectos resultan evidentes a nuestra vista y otros tantos se encuentran ocultos en el suceder de las imágenes. Yo me quisiera detener en un aspecto que presenta la película el cual sin darnos cuenta poco a poco nos fue envolviendo y que de alguna forma estuvo presente en nuestros comentarios.

Desde que se explicó la forma en la que se iba a llevar a cabo la tarea nos organizamos de la siguiente manera: por un lado los que iban a observar a los hombres (las personas) y por otro lado quienes iban a observar a los “zombies”. Sobre las personas, no hay ni un solo problema; pero sobre los “zombies”?

Con esta denominación, creo que pasó algo semejante a lo que sucede con mucha frecuencia en nuestra sociedad. Vemos a personas diferentes a nosotros, por su forma de vida, creencias, costumbres; que incluso han pasado por circunstancias diferentes a las nuestras, algunas más afortunadas que otras, y en seguida nos damos la libertad de etiquetar. Muchas veces nos olvidamos de que independientemente de la sitación actual, pasada o futura; interna o externa una persona es siempre persona.

En el caso de la película, nos encontramos con seres humanos infectados por un extraño virus nacido de la soberbia misma del hombre. Este virus actuó violentamente en las personas dejándolas reducidas, casi sometidas, a sus más bajos instintos. Las facultades específicamente humanas fueron las más afectadas quedando casi imperceptibles. Pero no solo lo interno se sufrió alteraciones sino incluso su estado físico quedó verdaderamente desagradable. No obstante, eran personas.

Estos mismos efectos podemos verlos ocacionados muchas veces por la droga, el alcohol, el cigarro, la adicción desenfrenada al sexo… y podemos encontrar en esas personas viciosas con una mente nublada y una voluntad completamente desfigurada. Incluso su físico puede llegar a quedar desfigurado y deforme, pero no obstante son persona.

Si algo he aprendido al estudiar y leer sobre teología del cuerpo ha sido justamente ese reconocimiento de cada individuo como persona. No solo como unión de cuerpo y alma sino como ese ser completamente amado por Dios. Algunas veces es más dificil que otras pero asi es el misterio del gran amor de Dios. Esto he aprendido y esto quiero aprender en este curso: a AMAR.

No hay comentarios:

Publicar un comentario