lunes, 31 de mayo de 2010

Espesa marea "juvenil"

Hace ya 18 días que no escribo en este Blog. Esto no quiere decir que no haya podido dormir, ni mucho menos que no haya aprendido algo. Todo lo contrario: mis sueños han sido más largos, pues no me he desvelado escribiendo; y lo que he aprendido ha sido tanto que no me he dado el tiempo para resumirlo en unas breves líneas.

Creo que más bien me dejé llevar por esa espesa marea "juvenil" que ahoga hoy a muchos de mis contemporáneos. No es una marea roja que inevitablemente se hace notar, ni mucho menos un tempestuoso y ruidoso tsunami. Es la tenue y silenciosa marea de la mediocridad, la indiferencia y la monotonía.

Hace apenas un mes inicié el Blog lleno de ilusión. Quería compartir mis ideas, dar a conocer mis pensamientos sobre este y otro tema; aportar esa gotita de bien en medio del inmenso océano de males. Cada noche me sentaba frente a mi computadora deseoso de compartir las reflexiones del día: las leía y releía; las retocaba; las cambiaba; borraba y volvía a escribir. Poco a poco esa ilusión la fui dejando morir y me fui empapando más y más de esa terrible marea de nuestro siglo.

Pero éste fin de semana tuve la oportunidad de recordar el motivo inspirador de este Blog. Ese medio completamente ajeno a mi, que me llevó a poner en práctica lo que desde hace tanto tiempo había pensado y no me había dado la oportunidad de hacer. Se trata de una película: Julie & Julia. No me inspiró el hecho de cocinar, aunque me encanta; ni mucho menos escribir un libro de cocina. Me inspiró el verdadero deseo de aprender cada día algo nuevo: de mis acciones, de las personas, de mis errores, de los diferentes acontecimientos, de todo lo que día a día Dios me permitía vivir. Me inspiró la ilusión de poder aportar algo nuevo y diferente a este mundo cansado y agobiado por el mal y tanta pasividad. Me inspiro, también, el hecho de poder cada día marcar la diferencia consciente de que ninguna de mis palabras, gestos o acciones es INDIFERENTE. Todo ayuda o desayuda; mejora o empeora; engrandece o empequeñece.

Una película sirvió para comenzar esta aventura. Quizá nunca lo sepa el director, ni el productor, ni siquiera alguno de los actores. Pero en mi marcó una diferencia; empujó un proyecto por meses atorado; me hizo ser mejor. En este sentido la lección es clara: el mundo entero está en mis manos. De mi depende hacerlo mejor; de ti depende hacerlo mejor; depende de todos. ¿Qué vas a hacer hoy?

18 días me llevó aprender esta lección. Ahora si en paz... YA ME PUEDO IR A DORMIR.

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