lunes, 31 de mayo de 2010

Añejar antes de actuar

Después de la tempestad viene la calma.

Lo mismo se vuelve necesario cuando uno recibe todo un aguacero de información. Es necesario detenerse un momento para digerir los datos, analizarlos, memorizar los que se consideran necesarios para luego darles ese toque personal. De lo contrario tanto bien, tantos datos, tanta información queda abandonada entre neuronas, venas, arterias y conexiones cerebrales. Dejando todo sin ni una consecuencia.

Esto no solo es necesario con la información. Lo es más y sobre todo con los dones de tipo espiritual. Hay días en los que Dios brilla por su ausencia. Y otros días en que nos deslumbra su abrumadora luz. En ambos Dios está siempre presente, pero algunas veces de manera diferente.

Lo importante no es tanto la forma de estar de Dios, sino mi forma de estar ante Dios, mi actitud. Puedo dejar pasar todas esas gracias como pasa el viento por entre las ramas, sin dejar ningún fruto. Pero también puedo recibir cada don, dejarlo reposar, reflexionar, meditar para más adelante ACTUAR.

Hoy he recibido mucho, sobre todo en estas últimas horas. He decidido almacenar todo esto en barricas, bajarlas al sótano del corazón, dejarlas reposar y en un par de días sacar el vino nuevo y dárselo a probar.

Esperar, reflexionar, asimilar... para luego actuar. Esto es lo que he aprendido hoy... ahora si YA ME PUEDO IR A DORMIR.

1 comentario:

  1. Me encantó la analogía del sótano del corazón... es ahí donde se almacena la riqueza del hombre, no en el intelecto. Error grave sería almacenar y almacenar, dejando que se "añeje el vino" y nunca dar aunque sea una probadita de éste...en cada momento, con cada persona. El vino más rico será el que venga de la deslumbrante luz de DIOS...

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