
En medio de la gran desorientación que pasea hoy en nuestro mundo; en medio de la confusión que parece imperar en la mente de tantas personas especialmente jóvenes; en medio de la gran desesperanza que muchas veces se respira; en medio de la gran oscuridad en la que parece ahogarse nuestro mundo; a lo lejos, más allá del horizonte, donde el cielo y la tierra se acarician surge un tenue y constante resplandor; no se trata de un nuevo orden, sino el mismo orden pensado desde antiguo; no son ideas nuevas, sino las mismas que siempre han estado latentes en el corazón humano; no son teorías nuevas, sino las úncias que verdaderamente rigen al ser humano; como es común en Dios, no se trata de algo rimbombante: es el fuego abrazador del único y verdadero amor, SU AMOR.
Cero que esta es la Teología del Cuerpo. Asi la veo venir, asi voy sintiendo lentamente su presencia. Como el amanecer en donde poco a poco va subiendo el sol y sin darnos cuenta termina iluminando todo el firmamento y calentando toda la faz de la tierra. No podía surgir en otra época, ni en otras circunstancias, sino como parte de este nuevo caminar de la historia, sino como parte de la nueva EVANGELIZACIÓN.
Redmiensionar el cuerpo, el amor, la persona, la sexualidad, la donación y todas esas características que nos hacen humanos y que nos hacen vivir la gradeza de nuestra humanidad. Esto viene a aportar en el marco de la Nueva Evangelización, redescubrir la gradeza del hombre, como corona misma de la creación. No un hombre técnico, no un hombre sabio, no un hombre erudito, sino ese hombre que AMA.
Me llama todavía más la atención el caudal que el autor de la antigua y nueva creación ha querido elegir para dejar correr todo este rio de gracia y de verdad: los laicos. Núnca como ahora han jugado un papel tan crucial tanto en el mundo como en la Iglesia. Y en esta época suprema de su vocación reciben el nuevo mandato misionero. No serán nuevas teorías las armas, ni erudiciones, ni fórmulas raras y complicadas sino el hombre mismo, sus facultades bien integradas, su capacidad de amar bien orientada, su vocación de servicio y donación al otro, en definitiva, una verdadera visión y entendimiento de si mismo.
Hoy el llamado del Papa Juan Pablo II en la Familiaris Consortio se extiende, se hace más amplia y abarca justo aquello que más necesitamos como personas: Familia sé lo que eres, Matrimonio sé lo que eres, PERSONA sé lo que ERES. Ésta es nuestra misión!
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