Creo que más bien me dejé llevar por esa espesa marea "juvenil" que ahoga hoy a muchos de mis contemporáneos. No es una marea roja que inevitablemente se hace notar, ni mucho menos un tempestuoso y ruidoso tsunami. Es la tenue y silenciosa marea de la mediocridad, la indiferencia y la monotonía.
Hace apenas un mes inicié el Blog lleno de ilusión. Quería compartir mis ideas, dar a conocer mis pensamientos sobre este y otro tema; aportar esa gotita de bien en medio del inmenso océano de males. Cada noche me sentaba frente a mi computadora deseoso de compartir las reflexiones del día: las leía y releía; las retocaba; las cambiaba; borraba y volvía a escribir. Poco a poco esa ilusión la fui dejando morir y me fui empapando más y más de esa terrible marea de nuestro siglo.
Pero éste fin de semana tuve la oportunidad de recordar el motivo inspirador de este Blog. Ese medio completamente ajeno a mi, que me llevó a poner en práctica lo que desde hace tanto tiempo había pensado y no me había dado la oportunidad de hacer. Se trata de una película: Julie & Julia. No me inspiró el hecho de cocinar, aunque me encanta; ni mucho menos escribir un libro de cocina. Me inspiró el verdadero deseo de aprender cada día algo nuevo: de mis acciones, de las personas, de mis errores, de los diferentes acontecimientos, de todo lo que día a día Dios me permitía vivir. Me inspiró la ilusión de poder aportar algo nuevo y diferente a este mundo cansado y agobiado por el mal y tanta pasividad. Me inspiro, también, el hecho de poder cada día marcar la diferencia consciente de que ninguna de mis palabras, gestos o acciones es INDIFERENTE. Todo ayuda o desayuda; mejora o empeora; engrandece o empequeñece.
Una película sirvió para comenzar esta aventura. Quizá nunca lo sepa el director, ni el productor, ni siquiera alguno de los actores. Pero en mi marcó una diferencia; empujó un proyecto por meses atorado; me hizo ser mejor. En este sentido la lección es clara: el mundo entero está en mis manos. De mi depende hacerlo mejor; de ti depende hacerlo mejor; depende de todos. ¿Qué vas a hacer hoy?
18 días me llevó aprender esta lección. Ahora si en paz... YA ME PUEDO IR A DORMIR.
Leído...
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