Comenzar un nuevo proyecto por lo general nos entusiasma. Sabemos que puede ser difícil y que pueden haber contrariedades, pero hasta eso mismo nos emociona. Con espíritu emprendedor, hacemos planes, diseñamos estrategias y una vez que todo ha sido contemplado extendemos las velas y nos embarcamos rumbo a la aventura.
Esporádicamente aparece una contrariedad, la superamos. Una dificultad, la brincamos. Un momento difícil, lo sobrellevamos... pero cuando nos damos cuenta que hay que trapear diario la cubierta, lavar cacerolas, remendar las velas y cumplir con todas esas pequeñas piezas que forman parte del rompecabezas ordinario de la vida... de repente nos encontramos diseñando una nueva travesía, sin haber terminado la anterior. Perseverar, qué difícil es perseverar.
Dicen por ahí que "un hombre vale lo que vale su voluntad". Y éste valor se obtiene analizando no precisamente cuántas obras has comenzado, sino, sobre todo, cuántas has terminado, a cuántas has dado un verdadero seguimiento.
En estos días en los que he estado ausente, es lo que he podido aprender. Cuando los medios son fáciles, qué simple y sencillo es cumplir. Cuando las cosas se complican, cuando los medios se van ocultando entre las ramas, cuando las nubes nos impiden disfrutar la luz del sol; ya no es tiempo de cumplir, es tiempo de luchar. Buscar los medios, hacer que las cosas sucedan, trabajar: tomar el machete y quitar las ramas; tomar un abanico y ahuyentar el humo; tomar una vela e iluminar la oscuridad. Luchar y dejar de descansar.
La travesía de esta semana no fue por mar, sino por tierra. Me tocó hacer nuevos caminos, quitar ramas, quitar maleza, picar piedras, escarbar y escarbar. El resultado un cofre sucio y casi descompuesto que poco a poco ante ustedes quiero abrir y compartir así el tesoro que misteriosamente oculta.
Por el momento me quedo con la misión de hoy: PERSEVERAR. Ahora si, YA ME PUEDO IR A DORMIR.
Con que certeza y sabiduría defines lo que es la perseverancia Jeducito!!.. En definitiva la perseverancia alcanza, pero es un proceso que cansa. Siempre implica un esfuerzo, en ese esfuerzo varios intentos.. Pero es en el esfuerzo, dondé encontramos refuerzos para continuar contentos.. De otro modo podemos continuar intentando hasta obtener resultados, pero lo importante no es el logro, pues lo que vale de ese logro es disfrutar ese proceso en el que se encuentra el contenido, la riqueza, el valor, la satisfacción.
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